Días como hoy son los que prueban mi temple. Mi cuerpo enfermo pide cama y la responsabilidad me obliga a levantarme.  He prometido y como solo tengo mi palabra he de cumplir lo dicho.  En mi trabajo doy el todo, al igual que he hecho antes en otros aspectos por mis hijos y mi familia.  Aún hoy, cuando me encuentro lejos de todos, viviendo como monje lucho a diario por ellos.  Por ayudarles y proveerles lo que necesitan enfrento las largas jornadas y las privaciones, la soledad, la tristeza de la distancia.  Pero la lucha me fortalece, la enfermedad es pasajera, la tristeza controlada y la soledad...bueno, por ahora es buena compañera.  Como reza el dicho: "Mejor solo que mal acompañado".

Voy a descansar una hora mas antes de irme al trabajo....