La soledad , la melancolía, la desesperación has sido compañeras fieles en los pasajes de mi vida desde muy joven. Cuando hace un año aconsejado por la desesperación abandoné familia y amigos para mudarme al frío norte de América, donde a pesar de las crisis que se vislumbran en el mundo encontré una oportunidad de hacer algo de fortuna para poder sobrevivir y mantener a los hijos que con tanta tristeza añoro a diario pero a quienes no pude por caprichos administrativos proveerles lo que se merecían cuando el sistema educativo se cansó de usarme ...
Vine al norte, a trabajar, como muchos otros lo han hecho antes y todavía lo siguen haciendo arriesgando lo que a los ojos de algunos era nada pero en mi vida era todo.Luchar a diario ganando una miseria que no daba para vivir, pero tenía ccerca mis seres amados.
Ahora a diario se me nubla la vista con lágrimas, cuando escucho la voz de mi amado niño a mas de 2000 mmillas de distancia decirme que me extraña y aunque ahora puedo ofrecefrle seguridad económica no estoy cerca para verle crecer y cambiar. Con solo decir que le he visto menos de 10 días en un año resumo mi sentir y comienzo a llorar.
Mi hija mayor ya es interna en sus estudios de medicina, en el tercer año de su carrera profesional.. Hablamos muy poco pues no tiene tiempo por el rigor de los estudios y la práctica de hospital. Cuando hablamos menciona sus logros académicos y me lleno de orgullo, y deseo abrazarla y demostrarle mi alegría y prgullo pero también mas de 2000 millas nos separan y si a su hermano vi menos de 10 días a ella unos 3.
Mi empleo es nocturno, y requiere constante atención a muchos detalles. De ser un profesor de humanidades he pasado a ser supervisor de producción en la industria del pollo. Vivo en un campo, trabajo en un horario que limita la interacción social fuera del empleo y aunque la mayoría de la gente es buena y humilde en el área mi vida es mas solitaria que antes. HAY MOMENTOS DONDE NO TENGO CON QUIEN HABLAR, CUANDO COMO AHORA DESEO PODER TENER UN BUEN AMIGO CERCA QUE ME CONSUELE Y ME DE UN ABRAZO.
Ya no escribo porque nadie me lee, y porque de no tener nada que decir he perdido mi voz....





Mucho ánimo en estos momentos duros. Todavía hay gente que te lee, así que sigue escribiendo!