DÃa de los padres solitario
Hoy fue el dÃa de los padres y mi hija mayor me despertó con una hermosa llamada telefónica deseándome felicidades en este dÃa. Esa llamada fue muy especial pues ella no tiene mucho tiempo que perder en estos dÃas pues se está preparando pra su exámen de final de segundo año de medicina. Me dijo que la llamda serÃa corta, pues su itinerario del dÃa estba destinado a leer 200 páginas. Yo mientras, fui a la oficina a completar la nómina de la semana pues el viernes no pude ir a trabajar dado al terrible dolor que me habÃa llevado al hospital la madrigada de ese dÃa y si no se completaba la nómina habrÃan empleados que no cobrarÃan. Ellos y ellas trabajan muy duro para no recibir paga. Por lo que me forcé a completarlo. Durante el dÃa me fueron llamando mi hijo menor, mis hermanos y mis padres, para desearme felicidad y para preguntar por mi estado de ánimo y de salud, pues he estado un poco enfermo...
El resto del dÃa fue bastante tÃpico de mi solitaria existencia, cocinar para mi solo, ver una peli, dormir una siesta... Como todavÃa ando conociendo esta área envié un mensaje de texto a una compañera de trabajo para pedirle consejo sobre un buen lugar para cenar solo. Y ella me dijo que me acompañarÃa para que no cenara solo y yo me entusiasmé mucho ante esa idea, pues fuera del trabajo paso la mayor parte del tiempo solo en este campo de Delaware donde resido. Me preparé para salir y compartir con esta chica con quien siempre que hablo tengo conversaciones interesantes aunque nunca tenemos mucho tiempo entre trabjao y otras obligaciones y poco antes de salir recibà un mensaje de ella diciéndome que la disculpara pero no tenÃa ánimos de salir de su casa. Asà es la vida.
Pues me fui de paseo sin rumbo en La Bulli (si, mi coche tiene nombre, asà de solitario ando) a buscar qué comer. Luego de explorar unas carreteras secundarias llegué a la autopista de la playa y decidà segirla hasta el lÃmite sur de la costa entre los estados de Delaware y Maryland, Fenwick Island, que queda a unas 25 millas de mi casa. Mirando todos los restaurantes llenos por la hora uno de comida griega llamó mi atención y allà me detuve por una costillas de cordero asadas con limón y orégano, vino tinto griego y sorbete de limón. Todo muy bueno, sencillo y algo caro. Pero es mi celbración del dÃa del padre, lejos de mis amados hijos y solo. Viviendo como un monje solo dedicado al trabajo. La vida es una y hay que vivirla bien, aunque sea sin compañÃa.
Mi nombre es Waldemar, tengo más de 40 años y hasta hace poco fui instructor de humanidades en la Universidad de Puerto Rico en Mayaguez. Ahora soy solo un escritor. Soy un lector ávido, y fanático del cine, las computadoras, la música, el tennis y otras mil cosas. Escribo porque siempre me ha gustado y hace tiempo no lo hacÃa y como lo que no se usa se daña, pues vamos a usarlo.




