El miércoles de la pasada semana decidí salir a dar una de mis caminatas preferidas. Esta me lleva por un sendero de varios kilómetros bordeando los acantilados de mi pueblo natal --Cabo Rojo, Puerto Rico-- hasta llegar alacantilado donde está enclavado el faro que ilumina la punta suroeste de la isla. Fue una tarde preciosa, con el sol y el calor del verano caribeño en todo su esplendor permitiéndome disfrutar de escenas como ésta que comparto con ustedes. Nada mejor para una tarde de soledad en comunión con la naturaleza...