Hace unos días que no salgo de la casa. Dos semanas y media con un nervio pillado en el cuello que me provocaba un dolor terrible y tomando medicamentos que me atontan para ponerlo bajo control.

Danny pasó por mi casa pues hace varios días no pasaba por mi café a su negocio. Yo salí al balcón a hablarle. Me dijo que se sentía raro que no hubiera ido e toda la semana y qu estrañaba \nuestras conversaciones de café. Me contó un poco sobre lo difícil que han estado los días en el negocio y me ofreció ir a buscarme un poco de comida. Un gesto muy hermoso de parte de un nuevo amigo.

Ingrid viene a verme a menudo, nos conocemos desde los tiempos de la universidad y hemos compartido muchas cosas durante años. A veces y por largos períodos hemos perdido contacto, pero cuando nos juntamos es como si el tiempo no hubiera pasado. En el úlyimo año hemos vuelto a compartir muy a menudo. Su hijo tiene la misma edad del mío y a pesar de tener personalidades muy diferentes se llevan muy bien. Vamos al cine, a comer y hablamos de todo lo que se nos ocurra, compartimos muchas intimidades. Compartir, una de las maravillas de los amigos.

Hay otros amigos, amigas, otras historias. En este momento no puedo seguir, no se como. Solo quiero decirles gracias. Pronto seguiré hablando de ellos y ellas.