Ayer viernes la directora de mi departamento me llamó para hablar conmigo y con cara de verguenza y tristeza me informó que no sería considerado para la plaza permanente que había solicitado para salir de mi condición de empleado en contrato temporero. Ella fue muy amable y me habló de las gestiones que hizo para tratar de convencer a las autoridades universitarias de la injusticia que se estaba cometiendo en mi caso. yo le agradecí muy tranquilamente sus palabras y su oferta de cartas de recomendación. Pero no puedo evitar sentirme como a puta vieja que todo el mundo utilizó cuando se veía bien y ahora que ya no es atractiva es rechazada.

Como tuve un poco de tiempo y comencé a sentirme molesto escribí el siguiente texto, con la intención de editarlo y enviarlo a los periódicos pues este tipo de situaciones suceden constantemente en nuestra universidad y la comunidad no se entera de ellas.. Adjunto el texto inédito. Perdonen si suena como un lamento pero en cierto modo lo es.

La Universidad donde vale mas el grado que la justicia y la experiencia

Mi nombre es Waldemar G. López Piñeiro, poseo un grado de bachiller en artes con concentración en filosofía de la Universidad de Puerto Rico en Mayaguez y una maestría en ciencias con concentración en filosofía de Rensselaer Polytechnic Insitute en Troy, New York. Tengo 40 años, soy padre de 2 hijos de 21 y 8 años respectivamente. Desde diciembre de 1992 he laborado en instituciones de educación superior en el área oeste de Puerto Rico. Como docente fui instructor de filosofía a tiempo parcial en la Universidad Interamericana Recinto de San Germán por varios años, y en diciembre de 2006 completaré 6 años y medio como instructor de humanidades y filosofía a tiempo completo en la Universidad de Puerto Rico en Mayaguez. En enero de 2007, esta plaza que ocupo como docente temporero será llenada por otra persona como probatorio pues me han informado que no puedo ocupar esta plaza en calidad de probatorio o permanente. Esta es mi situación, y en los próximos días, semanas y meses much@s colegas se estará enfrentando a esta situación injusta como la han enfrentado ell@s y otr@s en el pasado y al parecer la seguirán enfrentando otr@s en el futuro mientras varias situaciones existentes al presente sigan vigentes.

¿Cómo es esto posible? ¿Será que Waldemar no es un buen profesor y por eso no le renuevan el contrato? ¿Son su evaluaciones por los colegas y por sus alumnos tan terribles que merezca ser separado de empleo y sueldo? ¿Habrá hecho algo indebido este profesor que merece no ser contratado nuevamente? ¿Será que ya no existe la demanda para sus cursos y sus servicios ya no son necesarios? Si ninguno de estos es el caso: ¿Qué razones hay para justificar esta decisión tan injusta?

Veamos las respuestas a estas preguntas

Yo no considero que sea mal profesor, y mis evaluaciones de pares, hechas por mis colegas en 6 años y medio de practicar la docencia han sido siempre positivas en torno a los aspectos de la enseñanza y el manejo del material y el salón de clases. También mis evaluaciones estudiantiles en esos años han sido muy altas consistentemente, lo que atestigua sobre mi ejecutoria en el salón de clases a mi entender mucho mas que la visita de un colega por una o 2 horas en un semestre pues son ellos y ellas quienes tienen la tarea de recibir las lecciones que imparto.

En seis años y medio de labor como docente en el RUM no ha habido ninguna querella, formal o informal sobre acciones indebidas de mi parte hacia colegas docentes, estudiantes o personal no-docente. Por el contrario, siempre he tenido como norte el mejoramiento de mi persona y mi profesión y el establecer las relaciones más justas que sea posible con todas las personas con quienes tengo la dicha de laborar.

Los cursos que imparto son los cursos de mayor demanda en el Departamento de Humanidades en el que laboro pues son requisito de graduación en los grados de bachillerato del Decanato de Artes y Ciencias. Por ejemplo, este semestre me encuentro enseñando 24 créditos-- el doble de la tarea normal de un profesor-- tengo 280 estudiantes a mi cargo pues la demanda que exise por el curso supera su oferta por mucho y los profesores que hay no dan abasto. Además, en estos 6 años he atendido aproximadamente 2000 estudiantes en mis salones de clase, ofreciendo cursos de introducción a las humanidades, de introducción a la filosofía y de estética contemporánea lo que demuestra que si un profesor de los 44 que trabajan en el Departamento atiende tantos estudiantes debe haber demanda por los cursos que este Departamento ofrece. De hecho la demanda por estos cursos no baja, si no que aumenta y es por eso que se han abierto 2 plazas para atender esos cursos en los últimos 2 años, plazas a las que he aspirado y se me han negado a pesar de haber hecho el trabajo por requerido por ellas por largo tiempo.

La razón por la que se me han negado esta plazas es porque no poseo un grado doctoral. El año pasado no pude obtener la plaza publicada a pesar de haber estado entre los solicitantes finalistas en el proceso y haber sido entrevistado, presentado una clase demostrativa fuera de mis cursos y presentado una conferencia sobre un tema de investigación en las humanidades pues la convocatoria exigía como requisito el doctorado y como me informó alguien no me darían la plaza pues si uno de los otros candidatos impuganaba el proceso podría tener un caso demandable pues yo no cumplía con uno de los requisitos exigidos.

Este año se convocó a una plaza sin la exigencia del doctorado, y a pesar de haberla solicitado y haber recibido el apoyo de colegas y estudiantes para obtenerla la gerencia de Recinto Universitario de Mayaguez se niega a concederme la plaza apoyada en la reciente Certificación 145 de la Junta de Síndicos de la Universidad de Puerto Rico que modifica el reglamento de la Universidad para exigir el requisito de doctorado como grado mínimo para obtener una plaza docente en el sistema de UPR. De hecho, la convocatoria se modificó durante el verano para cumplir con esta exigencia sin notificar a los solicitantes como yo que no cumplían con ese requisito.

La justificación de esta certificación de acuerdo con lo publicado en los medios de comunicación del país es el buscar la excelencia en la educación de los estudiantes del sistema de la UPR exponiéndoles a profesores con el mayor grado que se puede obtener en sus áreas académicas. Esta idea presentada de esta manera suena como un esfuerzo razonable digno de elogios y deseable. Sin embargo si se examina cuidadosamente tiene sus problemas, tanto de lógica como de otras índoles.

En primera instancia esta justificación asume que la persona que obtiene un doctorado adquiere con éste las destrezas necesarias para comunicar su conocimiento a los estudiantes. En muchos casos esto es cierto pues en el proceso de los estudios graduados trabajamos como ayudantes de cátedra y nos enseñan a preparar cursos y exámenes y a atender estudiantes, sin embargo otros muchos estudiantes graduados son ayudantes de investigación y no desarrollan estas destrezas. También, algunos no desean hacerlo pues lo que desean es continuar en investigación y toman trabajos docentes como una inconveniencia con la que tienen que cumplir para poder continuar con sus investigaciones. En muchos casos no existen candidatos locales que cumplan con el requisito de doctorado y se contrata a extranjeros que pueden ser los mejores en su campo a nivel mundial pero que no hablan español y a veces ni siquiera inglés a un nivel satisfactorio y por tal razón no pueden comunicarse efectivamente con los alumnos como es el caso en el Recinto de Mayaguez de acuerdo con lo que dicen los estudiantes. Esta falta de comunicación efectiva trae como consecuencia que nuestros jóvenes bajen su aprovechamiento y sus calificaciones, difícilmente un alza en la calidad de la educación de los estudiantes. En otros casos se contrata a gente en recién graduada, porque tienen resumes de investigación impresionantes o son graduados de universidades conocidas, pero que toman nuestra Universidad como punto de partida para una carrera académica y vienen a aprovechar los incentivos de investigación que ofrece la Universidad, publican artículos y libros y van a conferencias con fondos del pueblo de Puerto Rico y al cabo de pocos años cuando su resume ya se ha convertido en un Curruculum Vitae se largan del país a buscar mejores oportunidades económicas sin mirar atrás y sin ninguna consideración por la institución y el país que les ha brindado esta oportunidad. Mientras tanto algún o alguna colega con maestría es contatado de manera temporera para llenar el hueco que estas personas dejan en su partida y en el momento en que surge la plaza no podemos optar por ella y nos dejan fuera, como basura para atraer el premio de la persona con doctorado. Yo me pregunto: ¿Si mis colegas y yo somos útiles cuando hay una emergencia, por qué no lo somos cuando hay las plazas? ¿Qué queremos en nuestra universidad, grados o justicia?