El suicidio de un estudiante...O el estudiante que trató de volar
A principios de este año cedí ante algo a lo q me oponía pero terminé comprando un teléfono móvil o celular.es algo sobre lo que he escrito anteriormente, pues surgen situaciones como las interrupciones en momentos inoportunos y el dalre preferencia a la llamada de la persona ausente frente a la posibilidad de conversar con una persona presente como dice mi amigo y colega Héctor Huyke.
Sucede que ayer en medio de la última clase de la tarde recibí una llamada. Como tengo por costumbre no contestar pero la vibración del móvil era insistente tomé la llamada y le dije a la persona sin pensar que estaba en medio de una clase y corté la comunicación. Unos minutos mas tarde, al salir de la clase se me acerca un amigo ex-alumno --Martín Soto, quien es ya un excelente poeta, pero además es muy bromista y me dice: "Sabías que un estudiante se suicidó saltando desde el el quinto piso del edificio Chardón? Como mi oficina está localizada en ese lugar no le creí.
Conociendo a Martín pensé que me estaba tomando el pelo, que el comentario se trataba de una broma de mal gusto. Pero acto seguido entró otra buena amigay me comentó que me había llamado al móvil para informarme que un estudiante se había lanzado al vacío desde el balcón frente a mi oficina. Cuando ella confirmó la información de Martín comencé a desesperarme. Necesitaba llegar a la oficina a recoger mis bártulos para terminar una larga jornada de trabajo en mi hogar y pensé que dadas las circunstancias no iba a ser posible. Ya se había acumulado un grupo bastante nutrido de gente a observar la escena --el morbo típico de este sitio de situaciones-- y los guardias universitarios solo le permitieron acercarse a los agentes de la policía estatal y de la fiscalía así como a los fotógrafos de prensa, que como aves de rapiña son los proimeros en llegar a ese tipo de escenas.
Pude llegar a mi oficina, acompañado de una alumna con quier necesitaba conversar para aclarar algo. Al llegar al quinto piso ahabía uno de los guardias sentado en un viejo escritorio que estaba esperando para ser decomisado en el balcón. Muy posiblemente lo que haya usado de escalón este joven de 20 antes de no lograr volar, pues como dice Douglas Adams en una de sus novelas: "Volar es solo lazarse al suelo y fallar".
Nunca hablé con este joven mas de cruzar un hola en el pasillo, pero me pareció un tipo interesante con sus brazos tatuados completamente y sus destrezas en la patineta. Hoy en la prensa me enteré que era un buen estudiante que había sido diagnosticado de cáncer y estaba tomando un tiempo fuera de sus estudios para luchar contra la enfermedad. Al parecer la lucha era una que veía perdida. Y ante esa pérdida tal vez, decidió volar. Morir bajo sus propias condiciones antes que vivir bajo el dominio de un incontrolable sufrimiento. Vuela alto, joven.
Mi nombre es Waldemar, tengo más de 40 años y hasta hace poco fui instructor de humanidades en la Universidad de Puerto Rico en Mayaguez. Ahora soy solo un escritor. Soy un lector ávido, y fanático del cine, las computadoras, la música, el tennis y otras mil cosas. Escribo porque siempre me ha gustado y hace tiempo no lo hacía y como lo que no se usa se daña, pues vamos a usarlo.





anonima dijo
cual es el nombre de este estudiante?
2 Junio 2006 | 08:30 AM